Por Brizas
Llevamos unos meses en los que las noticias, en lo que a igualdad de oportunidades se refiere, parecen situarnos en el pasado. Hemos analizado cómo la Reforma laboral afectaba de forma diferencial a las mujeres, cómo los recortes en la Ley de Dependencia dejarán a las cuidadoras familiares sin seguridad social y con una compensación económica que si ya era mínima, disminuye aún más.
Los recortes en gastos sociales en general, van a suponer para muchas mujeres un problema añadido, pues ¿qué va a pasar cuando con los recortes de las subvenciones a los comedores escolares niñas y niños tengan que comer en casa? Las federaciones de asociaciones de padres y madres de alumnos (AMPA) cifran entre un 15% y un 20% las familias que han prescindido del servicio de comedor por motivos económicos. ¿Quién va a dejar el trabajo o reducir la jornada laboral para atender a niñas y niños? El Programa Educa3 que consistía principalmente en la construcción de centros de Educación Infantil se ha dado por finalizado.
Charo Nogueira señala: Los recortes del Gobierno en gasto social perjudican especialmente a las mujeres: dañan el Estado de bienestar, el principal aliado de las ciudadanas para la equiparación porque les alivia de su carga histórica, los cuidados de niños y mayores que dificultan su incorporación a un mundo laboral ahora también en precario.
Por si esto no fuera suficiente escuchamos casi a diario declaraciones de miembros del gobierno que hacen que nos preguntemos si no hemos retrocedido 30 años. El ministro Gallardón destaca por sus declaraciones contra la libertad de las mujeres: comenzó hablando de la “violencia estructural que sufren las mujeres que quieren ser madres”, siguió diciendo que “la maternidad libre hace a las mujeres auténticamente mujeres”, finalizando, por el momento, con la reforma de la Ley del Aborto, prevista para octubre. El ministro ha declarado que la malformación del feto va a dejar de ser causa justificada para interrumpir el embarazo.
El rechazo que estas declaraciones han producido son la mejor demostración de que el señor Gallardón vive en otra época. Veamos algunos ejemplos:
“Nadie tiene derecho a obligar al sufrimiento”, dice el neurocirujano infantil Javier Esparza en una carta a Gallardón.
Soledad Gallego señala: “Gallardón parece ignorar la principal obligación en tiempos de guerra o grave crisis: no aumentar el sufrimiento”.
- Jueces para la Democracia han criticado el anuncio del ministro de Justicia, Alberto Ruíz Gallardón, a su juicio “supone un “ataque” contra los derechos de las mujeres y un alejamiento con respecto a los sistemas penales europeos”.
- El gobierno del Principado de Asturias pide que se “tenga en cuenta la opinión y experiencia de las comunidades autónomas que, como Asturias, llevan años desarrollando estrategias en el ámbito sanitario y educativo y que han permitido avanzar en la correcta atención de las mujeres”.
En cuanto a los partidos políticos y sindicatos, PSOE, Izquierda Plural (IU-ICV-CHA), BNG y PNV mostraron su más absoluto rechazo a la modificación de la Ley. La Plataforma de Mujeres ante el Congreso convocó una manifestación para pedir que el aborto quede fuera del Código Penal.
Defendemos que las reformas que propone Gallardón suponen un retroceso y que no se corresponden con lo que la sociedad española demanda. Según un estudio “Solo el 14% de los ciudadanos apoya suprimir el supuesto de malformación”. Abogamos por el derecho de las mujeres a decidir y pedimos al gobierno coherencia en sus políticas. ¿Se puede defender el derecho del feto con malformaciones y negar la atención necesaria a las personas que tienen alguna discapacidad?
Recortar los derechos de las personas con discapacidad lleva implícito la limitación de derechos a las mujeres que se ven obligadas a dejar de lado sus aspiraciones profesionales y personales.
Se defiende el derecho de las mujeres a ser madres, o más bien, se las conmina a serlo si quieren ser mujeres de verdad, mientras tanto no se defiende su derecho al trabajo remunerado y a una retribución justa. La maternidad es una opción que libremente toman las personas, pero que está condicionada por la realidad que vivimos: ser madres se penaliza, ya que las mujeres ven limitados sus derechos en los momentos que más necesario es defenderlos. La verdadera defensa de la maternidad conlleva tomar medidas para que quienes deseen tener un hija/o no sufran discriminación.
Fuente: Igualdad y Conciliación


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